“Cuando uno atribuye todos los errores a los otros y se cree irreprochable, está preparando el retorno de la violencia, revestida de un vocabulario nuevo, adaptada a unas circunstancias inéditas. Comprender al enemigo quiere decir también descubrir en qué nos parecemos a él.” – Tzvetan Todorov


jueves, 25 de mayo de 2017

Por qué debemos llevar luz a la oscuridad de Israel

Por qué debemos llevar luz a la oscuridad de Israel
Daniel Bar-Tal *

Asumir responsabilidad es probablemente uno de los retos esenciales que enfrentan los seres humanos; ya sea responsabilidad hacia uno mismo, hacia su propio grupo o nación, o hacia otros.  Asumir responsabilidad significa precisamente eso: que la persona decide libremente asumir responsabilidad para rectificar lo que percibe como una falta moral.
Dos historias de mi familia me han guiado a través de la vida.  En 1939, mi madre, cuando tenía 27 años, fue urgida por su ansiosa abuela localizar a las unidades del ejército soviético, estacionadas a las afueras de su nativa Chelm, al este de Polonia, para instarles a regresar a la ciudad y prevenir así que los judíos fueran atacados.
Un oficial soviético le dijo: “No puedo regresar la unidad a Chelm porque recibí órdenes de retirarme.  Pero yo soy judío y sé lo que los nazis alemanes harán con los judíos.  Mi sugerencia es que subas en el camión y viajes hacia el este con nosotros, esta es tu única oportunidad de sobrevivir.”  Mi madre evaluó la situación en el acto y decidió subir al camión.  Ella sobrevivió, pero casi ninguno de los judíos que quedaban en Chelm lo logró; tampoco el resto de su familia en Varsovia.
La segunda historia se refiere a la hermana de mi madre, que tenía 16 años cuando estalló la guerra y fue trasladada al Gueto de Varsovia, donde se unió a un grupo de resistencia judía.  En 1942 su hermano la llevó con una familia polaca en el lado ario de Varsovia, pero al año siguiente la llamaron para regresar al gueto y participar en un levantamiento infructuoso para mostrar al mundo que los judíos podían resistir a su exterminio.  Nunca supimos lo que le pasó.  Ella desapareció en la conflagración de la lucha judía por la libertad.
En ambos casos, la responsabilidad se tomó con mucha seriedad para elegir la libertad: mi madre optó por la supervivencia personal, mientras que su hermana lo hizo por la solidaridad grupal y una muerte casi segura.
El judaísmo responsable se basa en la cultura judía y el aprendizaje. Todos los libros sagrados, incluida la Biblia judía, contienen mandamientos diferentes, a menudo contradictorios.  Sin embargo, como judíos responsables tenemos el deber de pensar, evaluar y elegir lo que nos parece moral y justo.
Rabí Hillel resumió la Torá con una breve frase: “Todo aquello que es odiado por ti, no lo hagas a tu prójimo”.  Nuestras experiencias de conversiones forzadas, expulsiones y pogromos deben convertir la enseñanza de Hillel en una brújula moral para nuestro comportamiento futuro.  Esto nos obliga a erradicar las inclinaciones racistas, antidemocráticas, nacionalistas y totalitarias de los sistemas políticos, sociales y educativos.
Años más tarde mi madre regresó a Polonia con otros supervivientes para ver las tumbas que quedaban.  Había sacado una lección básica de su destino: sería una judía responsable que optara por una vida moral de justicia, libertad, igualdad y paz.  Ya entrada en sus ochenta, se unió a un grupo de “Mujeres de Negro” convocando el diálogo con el enemigo palestino.  Fue su decisión inequívoca y libre pararse allí, manteniéndose firmemente convencida de que nosotros, como judíos, debemos luchar activamente para traer paz y justicia a nuestra tierra en conflicto.
En el espíritu de Tikkun Olam (literalmente, reparación del mundo) y en la tradición de los profetas, muchos judíos han luchado contra las políticas inmorales, represivas y antidemocráticas en todo el mundo: en los Estados Unidos por la libertad y los derechos humanos; en Sudáfrica contra el mal del apartheid, o en Argentina contra la dictadura militar.
No obstante, las batallas por un mundo mejor aún no han terminado.  Vivimos en un mundo donde la oscuridad está escalando.  Como judíos responsables debemos responder siempre que la moral sea profanada, la justicia derrotada, la igualdad negada o los derechos humanos violados.
50 años de la ocupación israelí es una oscuridad que riñe con los sueños de los padres fundadores del Estado judío.  Durante medio siglo, millones de palestinos han vivido bajo la ocupación israelí; situación que trae consigo más derramamiento de sangre y debilita el tejido democrático y moral de la sociedad israelí.
El movimiento Salva a Israel – Detén la Ocupación (Save Israel-Stop theOccupation, SISO) pretende unir a los judíos de todo el mundo hacia el objetivo de asumirse responbles, en el espíritu de igualdad, justicia y libertad, y como expresión de nuestra preocupación y amor por Israel.  El costo del silencio excede por mucho el costo de la participación en términos tanto de nuestra identidad judía como de la naturaleza del futuro de Israel.
Tal como y como se ordena en Levítico 25:10: “Y Santificareis el año cincuenta y pregonareis la libertad en toda la tierra para todos sus moradores.  Será un jubileo para ti; y cada uno volverá a su posesión; y cada uno volverá a su familia”.  Como judíos responsables entendemos: una nación no puede ser libre cuando priva a otra nación de su libertad.  Nuestra voz debe ser escuchada – “libertad para los palestinos”.

* Daniel Bar-Tal es profesor Emérito en la Escuela de Educación de la Universidad de Tel Aviv y es fundador de Save Israel-Stop the Occupation (Página Web: www.siso.org.il).

(Artículo publicado originalmente el 15 de mayo de 2017 como “Why we must bring light to Israel's darkness” en The Jewish Chronicle https://www.thejc.com/comment/comment/why-we-must-bring-light-to-israel-s-darkness-1.438587 .  Traducción: José Hamra Sassón).


viernes, 17 de marzo de 2017

Quince años de duelo ante el dolor de una madre palestina

Quince años de duelo ante el dolor de una madre palestina
Robi Damelin* 

Han pasado quince años desde que perdí a mi hijo David.  Tras 15 años de esfuerzos de reconciliación y convivencia con los palestinos, no estuve lista para escuchar el emotivo mensaje de Suha Abu Khdeir, la madre de Mohammed Abu Khdeir, quemado a muerte por tres judíos israelíes en el verano de 2014.  Abu Khdeir se plantó frente a 200 mujeres israelíes y palestinas y nos habló en un idioma que sólo las madres podrían comprender plenamente.
No hay competencia cuando se trata de duelo.  Quien ha perdido a un hijo o una hija sufre el peor dolor que un ser humano puede sufrir.  Pero la desenvoltura de Abu Khdeir para hablar públicamente de las circunstancias de la muerte de su hijo, y para superarlas para convertirlas en un mensaje de reconciliación, nos emocionó y nos hizo sentir muy orgullosas de esta valiente mujer.
“No he logrado conciliar el sueño de noche en estos tres años; cada día que pasa soy yo la que se está quemando por lo que le pasó a Mohammed”, dijo. “Mohammed me dejó un mensaje de que debo trabajar para lograr justicia para mí y para él.  Que debo trabajar para que ninguna otra madre pierda a su hijo.”
Ante estas palabras no había una sola garganta en el auditorio que no se hubiera cerrado por el llanto ahogado, ni ojos sin lágrimas.  Una mujer que tiene todas las razones en el mundo para odiar está buscando reconciliación.  Ella que ha sufrido el peor dolor posible quiere detener el ciclo continuo de derramamiento de sangre.
Abu Khdeir participaba en un evento organizado el 10 de marzo por The Parents Circle - Families Forum para conmemorar el Día Internacional de la Mujer.  El evento, que tuvo lugar en la ciudad cisjordana de Beit Yala bajo el lema "Rompiendo el muro que nos divide", contó con la asistencia de más de 200 mujeres palestinas e israelíes.  Nuestra intención: transmitir un mensaje de reconciliación, un mensaje de unión.  Todas las mujeres que estuvimos allí presentes creemos que sin un proceso de reconciliación no tenemos futuro aquí.  Podemos firmar tratados de paz, pero sin un verdadero entendimiento, sólo habrá más ceses al fuego que sólo durarán hasta que estalle la siguiente guerra.
http://www.huffingtonpost.com/entry/breaking-the-walls-
between-us_us_58cae9dde4b07112b6472bc8?
Tras el emotivo discurso de Abu Khdeir, las mujeres unidas rompimos un muro simbólico que fue construido ese mismo día.  Juntas rompimos ese muro simbolizando el deseo de todas nosotras de vivir lado a lado, como dos naciones con igualdad de derechos en dos estados soberanos e independientes, sin ignorar el entendimiento de que al final tendremos que compartir la misma tierra.
Al final del evento marchamos juntas por una carretera.  Recibimos diversas reacciones por parte de los conductores que se dirigían hacia un puesto de control.  Hubo quienes tocaron su claxon en solidaridad y hubo algunos otros que nos maldijeron.  No es muy común ver a cientos de mujeres palestinas e israelíes marchando juntas en medio de los territorios palestinos llevando un mensaje de paz y reconciliación.  A pesar de que no es algo común, es una mirada reconfortante que me hizo sentir que, a pesar de los resentimientos, a pesar del conflicto en curso, a pesar de la violencia, todavía hay esperanza de que llegará el día y alguien escuchará a estas mujeres maravillosas; alguien que entienda que todos nosotros, ciudadanos y líderes, debemos seguir el ejemplo de Suha Abu Khdeir.
Ya es hora de que las mujeres se sienten en la mesa de negociaciones y participen activamente en las conversaciones que determinan nuestro destino. Después de todo lo dicho y hecho, somos las mayores víctimas de este conflicto en curso.
Durante la última ronda de violencia en Gaza, cuando corrí al refugio en el edificio donde vivo, miré al niño de mi vecino jugando a la pelota y me di cuenta de la suerte que tengo de tener un refugio para correr cuando sea necesario.  Pensé en la madre de Sderot que dijo que tenía sólo 15 segundos para llegar a una zona segura con sus tres hijos, uno de los cuales está en una silla de ruedas, y se ve obligada a decidir a quién llevará primero a ese refugio.  Pensé también en las madres palestinas que no tienen refugio.
Terminamos nuestra pequeña marcha por la paz cantando “Imagine” de John Lennon: “Puedes decir que soy una soñadora / Pero no soy la única”.  Estoy orgullosa de formar parte de un maravilloso grupo de mujeres y hombres que no dejan de soñar y hacen todo lo posible para que el sueño de la reconciliación se convierta en una realidad.
Ahora ellos, -los políticos, generales y analistas-, están pronosticando otra guerra para el próximo verano.  Este es precisamente el momento de frenar el recurrente derramamiento de sangre.  ¿Cuántas víctimas más tendremos que sacrificar antes de ponerle un alto?

*Robi Damelin es una madre en duelo y miembro del ejecutivo de The Parents Circle - Families Forum.


(Publicado originalmente como 15 Years of GriefFailed to Prepare Me for One Palestinian Mother's Brave Message en Ha'aretzTraducción: José Hamra Sassón).